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Francesc Rufes

Paisajes

.. El paisaje de los campos es prácticamente el protagonista absoluto de sus telas. Sin miedo a la utilización del color ... Su pintura, las diferentes maneras de acercarnos los temas que él ha elegido, la suavidad o el nervio que nos muestra con su trazo, la representación clásica o atrevida del mundo que nos rodea, son fruto de la sensibilidad de este artista, de sus estados de ánimo, de su dominio técnico, pero muy especialmente, de la necesidad que tiene de explicarse mediante su obra, de mostrarnos estas sensaciones que le estallan a flor de piel. Por lo tanto, es cuando nosotros, los espectadores, la contemplamos, cuando realmente él termina su proceso de pintura.

M. Teresa Salado y Noguera
Catedrática de Historia


Los paisajes de en Rufes hacen sentir el olor de las hierbas y su mérito es hacernos descubrir la belleza incontestable de nuestros rodales sencillos, que él transforma de manera sublime.

Cada cuadro es una íntima enfermedad que se resuelve en un estallido interior cuando está terminado, cada obra es una lucha contra la dificultad de capturar la luz, al instante, la fugacidad de los tonos. El visitante adivina el tiempo, el mes del año, el momento del día, y se interroga cómo se puede reproducir la niebla intangible sin que se esconda la misma pincelada. El paisaje de en Rufes es un paisaje puro, sin figuras humanas, desocupado del mundo animal, todo él aire y campo, un paisaje convertido nota de color, luz captada, pincelada desobediente, reflejo de la preocupación interior. Es en definitiva una fiesta para nuestros ojos.

Josep M Bosch
Historiador y astrónomo


De tan vivido, revisado, reseguido, sentido y caminado el paisaje que los ojos y la mirada se ha convertido comprensión y sintonía por Francisco Rufes.

De esta una constante referencia a los campos abiertos que le rodean y así como es verde y amarillo el trigo, tonalidades de tierra que perfilan una definición cromática que abarca una paleta y gama de estaciones de nieblas de invierno y calores de verano , intensas y secas que del espíritu comunican y conectan con horizontes y celajes donde pintor y naturaleza se confunden y disuelven.

De tanto hablar con él, el paisaje se ha transfigurado en expresión. Hoy por la brisa, ahora por el silencio, nocturno, y de la grieta antigua de la tierra el pintor extrae materias y texturas, y en cuanto apoyo y tema de la pintura, desde el silencio de la oscuridad hasta la luminosidad que define sombras y luces, luces cálidas de una mediterránea cálida de tierra adentro.

Josep Miquel Garcia
Crítico de arte


Dicen que los directores de cine miran siempre a través de una cámara y que ven la vida a través de un objetivo y encuadran las escenas y miran cosas que nosotros, mucho después, veremos en la pantalla. Quizás es verdad, no lo sé. Lo que sé es que los pintores miran de una manera especial, extraña y única y que ven detalles que nosotros no vemos. Se fijan en cosas muy raras, como pueden ser los charcos que deja la lluvia en un camino de tierra, en el pequeño charco de agua donde tiemblan las nubes y el viento saca escalofríos.

También pintan cañas aplastadas por el viento o la tormenta de anoche y pintan la niebla que no es más que nubes a ras de suelo y el frío de las madrugadas de invierno o la frescura de las mañanas de verano. Paredes verdes, pedruscos, árboles aislados, rastrojos, surcos, cepas retorcidas, matorrales, arroyos y ramblas que no volverán a tener peces. Pero ellos lo pintan como si fueran jardines idílicos, y nos lo creemos. Según los críticos esta es la pintura realista, figurativa, pero no es verdad, no es realista. Estos paisajes, de hecho, no existen, y por más que nos digan los mismos pintores, esto es aquello y está allí, no es cierto, no están, no los encontraremos. De hecho, sólo están en su mirada, en su espíritu. Y es en esta mirada a la que nos abocamos cuando contemplamos sus cuadros. Verdad que sí, Francisco?

Santiago Serrano
Galerista